París en 4 días

Fechas: 15-18/07/2011

Transporte: 75,98€ por persona (impuestos y tasas incluidas). Vuelos con Ryanair Madrid-Paris Beauvais y Paris Beauvais-Madrid.

Alojamiento: 73’50€ por persona (impuestos incluidos).Hotel Baby (1 Rue Chénier, Paris). Contrato por internet a la página oficial del hotel.

Moneda: Euro.

Transporte: compramos una tarjeta de 10 viajes (te dan 10 billetes sencillos) para toda la estancia. Al final tuvimos que ampliar un par de trayectos más, que cuestan 1’70€ cada uno.


DÍA 1 (15-07-2011)
Nada más llegar al aeropuerto, cogemos uno de los autobuses Express que llevan a Porte Maillot y que tardan unos 45 minutos (15€ por persona). Vamos hasta el metro, y compramos ya los 10 billetes sencillos.
Vamos hasta la parada de Strasbourg Saint Denis y hacemos el check in en nuestro hotel. El servicio es agradable. El ascensor sólo tiene capacidad para una persona, lo cual resulta extremadamente claustrofóbico, pero hay pocas plantas. La habitación está bien, aunque el cuarto de baño es muy pequeño y el pie de ducha no está bien siliconado, así que se encharca el suelo cada vez que la usamos. Dado que no tenemos ninguna comida contratada, decidimos abastecernos de desayunos (galletas de chocolate y un brick de leche) y de comida para hacer bocadillos (queso francés envasado, jamón de york y pan del día).
El barrio es céntrico, pero con prostitución e inmigración de raza negra y asiática sobre todo. Pese a ello, en ningún momento tenemos sensación de peligro.
Comemos en Saint Denis en un Subway y compramos algo de cena y bebida en un Lidl.
Nuestra primera ruta, toda a pie, es la siguiente:
  • Strasborug Saint Denis: dos arcos curiosos.
  • Boulevard Saint Martin hasta la Plaza de la República.
  • Rue Turbigo para ver el Conservatoire National des Arts et Metiers.
  • Saint Nicholas des Champs.
  • Museo Pompidou: entramos para curiosear sin problemas.
  • Rue Berger hasta ver la Chatêlet les Halles y el resto de la plaza.
  • Continuamos viendo la Bolsa de Comercio, y llegamos ya al lateral del Museo del Louvre y el Palais Royal.
  • Atravesamos la Plaza del Museo del Louvre, viendo ya el Arco del Carrousel, y salimos al extremo opuesto hasta la ribera del Sena.
  • Caminamos por la Quai des Tuileries, desde donde ya se observa a lo lejos la Torre Eiffel, y avanzamos hasta ver la Orangerie y la Plaza de la Concorde.
  • Sin adentrarnos más, decidimos cruzar el puente de la Concorde y ver rápidamente el Museo D’Orsay.
  • Continuamos por la ribera del río Sena, encontrándonos con el Puente Alexandre III y el Museo de la Armada y Los Inválidos de lejos.
  • Sin dejar la calle, seguimos y vemos la Iglesia Americana de París, que se encontraba cerrada. A continuación, contemplamos la fachada del Museo de Quai Branly, llena de vegetación.
  • Por fin, llegamos a la Torre Eiffel. Nuestra intención era subir y poder ver el atardecer desde arriba, pero dado que es viernes, las pantallas de las filas para sacar tickets informan de que hay colapso en los ascensores y es imposible el acceso al tercer piso. Decidimos intentarlo de nuevo otro día, y aprovechamos para tumbarnos en el césped y descansar a los pies de la Torre.
  • Como llevábamos unos bocadillos que nos habíamos preparado, cenamos allí mismo.
  • Cruzamos hacia el Palais de Chailot antes de que anochezca, y disfrutamos desde allí de la iluminación nocturna de la torre. Merece la pena.
  • Tomamos la Avenue Kleber en busca, fundamentalmente, de algún supermercado para comprar una botella de agua, que no sea a un precio prohibitivo. Callejeamos hasta encontrarlo. ¡Ojo! ¡En París el agua es con gas! De haberlo sabido, hubiésemos comprado una Coca-Cola, pero aún así engullimos 1’5 litros de agua con gas casi de un trago.
  • Llegamos agotadas al Arco del Triunfo y tomamos la Avenida de Friedland y el Boulevard Haussmann con intención de llegar al hotel andando, pero el cansancio nos vence a la altura de la Plaza de St. Agustin, así que cogemos el Metro. Mañana será otro día...
 

DÍA 2 (16-07-2011)
Cogemos el RER hasta Versalles a las 8:55h. El trayecto cuesta 3,20 €. Nada más salir de la estación, hay azafatas que te indican la dirección hacia el Palacio y la Oficina de Información. En cualquier caso, no tiene pérdida: seguir a la masa hacia la derecha. Por el camino, encontramos varias tiendas de souvenirs. Es una oportunidad de comprar más barato que en París.
La visita al Palacio para menores de 26 años es gratuita, pero hay que hacer cola. A pesar de las horas, hay bastante, pero va rápida. En principio no permiten la entrada de comida y bebida, y hay un registro de bolsos por rayos X y ante un vigilante. Sin embargo, nosotras pasamos sin problema botellas de agua y un tentempié. Se pueden hacer fotografías en todo el recorrido.
A nosotras nos llovió bastante, y, como era sábado, en los jardines se celebran actividades de luces y sonido en las fuentes. Por eso, te hacen pagar tengas la edad que tengas. Como pensamos que era un barrizal y aún nos quedaba mucho París por ver, volvimos a nuestro hotel para cargar las baterías de las cámaras.
Antes de abandonar Versalles, nos encontramos con el Hotel de Ville (alcaldía).
Con el presupuesto de estudiantes, decidimos que o la comida o la cena la haríamos a base de bocadillos. Hoy, tocó comer en el hotel mientras descansábamos y se nos secaba un poco la ropa.
Nuestro recorrido parisino fue:
  • Cogemos el Metro hasta Saint Michel. Nada más salir, te encuentras con la Fuente de San Jorge.
  • Dejamos el barrio latino para más tarde, y cruzamos hacia la Isla de Francia.
  • Al llegar a Notre Dame, hacemos cola para visitar la Catedral. Aunque hay mucha gente, va muy rápido y dentro está bastante diáfano. No hay problema para las fotos.
  • Por el lateral de la catedral, se forma la cola para subir a la Torre. Es lenta porque tienen que evitar las masificaciones arriba, así que cada 10 minutos dejan pasar a 10 personas más o menos.
  • Arriba nos pilló un temporal de lluvia y viento, pero también las campanas tañendo, así que los videos son espectaculares. Aunque el tiempo de la visita es limitado, muchas personas tienen algo de vértigo y claustrofobia, así que los grupos que permanecen en el primer y segundo pisos son reducidos y los vigilantes te conceden algunos minutos más para disfrutar de la vista.
  • Cuando salimos, la lluvia y el viento eran aún más fuertes, así que caminamos rápido hacia Saint Louis en L’Ille. Casi todo estaba ya cerrado (eran más de las 18:00h).
  • Seguimos por el Boulevard de Henri IV hasta la Plaza de la Bastille, y desde allí, corriendo hacia la iglesia de Saint Antoine. La calle del mismo nombre está llena de tiendas típicas de alimentación que merece la pena disfrutar: precios prohibitivos, pero escaparates espectaculares.
  •  Aprovechamos para entrar a una pizzería, cenar y descansar. Los precios eran muy razonables, y la comida abundante. Como siempre, funcionó lo de decir “a carafe d’eau” para que nos sirvieran agua SIN gas y gratuita (es muy común, lo hacen hasta los más ricos).
  • Seguimos hacia el Hotel de Ville y la Tour Saint Jacques, y de nuevo cruzamos la isla hasta Saint Severin.
  • Antes de volver al hotel, damos una vuelta por el barrio latino. A diferencia del resto de París, aunque sea de noche, continúa teniendo ambiente, tiendas abiertas y restaurantes baratos. Nos tomamos una cerveza (aprovechando la happy hour, que dura hasta las 21:00h en algunos sitios), y volvemos al hotel, empapadas.



DÍA 3 (17-07-2011)
Toca madrugar para aprovechar el día. Hoy decidimos que haremos tanto la comida como la cena en restaurante porque toca el Museo del Louvre, y no sabemos si nos dejarán pasar alimentos.
  • Vamos en Metro hasta el Museo del Louvre. Abre a las 9:00h y, aunque llegamos pronto, ya hay cola. El acceso que elegimos es el de la pirámide principal. Avanzamos rápido y en cuanto descendemos la pirámide, sacamos nuestros tickets. Para menores de 25 años, vuelve a ser gratuito. Es importante dejar a mano la entrada ya que hay puntos de control en los accesos a las salas desde el punto central. Aunque nos limitamos a ver las obras destacadas por el propio programa del Museo, tardamos en recorrerlo más de 3 horas y media. Se pueden hacer fotografías sin flash a todas las piezas.
  • Cuando salimos, aprovechamos para sacar las típicas fotos en el exterior del Museo... sosteniendo la punta de la pirámide y esas cosas.
  • Nos encaminamos hacia el Palais Royal y el teatro del Palais Royal, y comenzamos a buscar algún sitio para comer y descansar. Casi todas las calles que nos acercan a la Plaza de la Concorde corresponden al barrio asiático, donde por precios baratos tienes comida coreana, china, japonesa... A nosotras no nos convence la idea, así que después de ver en la otra acera de la avenida de la Ópera restaurante con menús a 42€, damos de casualidad con un italiano barato. Allí nos encontramos con muchos españoles más de los que no nos hemos habituado a los horarios franceses.
  • Después de comer, vamos a la Plaza de la Concorde. Como llueve de nuevo, hacemos fotos rápidas y nos encaminamos hacia la Iglesia de la Madelaine. Las vistas de la Plaza de la Concorde desde lo alto de las escaleras merece la pena.
  • Sólo chispea, así que seguimos nuestro camino hacia la Ópera. Fotos de rigor y camino por su lateral hacia las Galerías LaFayette. Grave error: es domingo y están cerradas. Continuamos hacia la estación de Saint Lazare. Sólo tiene un reloj peculiar. No merece demasiado desviarte para verla.
  • Desde fuera, vemos la Iglesia de la Trinité y de Notre Dame de Lorette.
  • La rue des Martyrs y el Boulevard de Rochechouart ofrecen la oportunidad de comprar souvenirs a precios mucho más baratos que ningún otro. Nosotras, además, nos tomamos nuestra primera crepe de Nutella.
  • Siguiendo a la masa, nos encaminamos hacia el Sagrado Corazón. Afortunadamente ya no llueve, de modo que es un buen momento para visitarlo y disfrutar de sus vistas.
  • Para evitar subir las escaleras, tomamos el funicular. Su precio es el de un billete sencillo de Metro (1,70 €), aunque no tiene posibilidad de trasbordo.
  • Disfrutamos un buen rato de las vistas desde las escaleras de la Basílica. Además, hay un músico tocando la guitarra y cantando que hace de este un momento muy emocionante. En las barandillas del mirador, un chico musculado de raza negra hace acrobacias con un balón de fútbol. Es increíble verle escalar una farola o hacer el pino en un bolardo con caída libre sin perder el contacto con el balón.
  • Visitamos el interior del Sagrado Corazón. Está prohibido hacer fotografías e intentarlo sale caro: hay vigilantes en todas las esquinas que te las hacen borrar y te amenazan con multarte. Por supuesto, venden todo tipo de postales e imágenes.
  • Bajamos caminando hacia el Cementerio de MontMartre. Lo vemos sólo desde la calle porque ya está cerrado.
  • Llegamos al Moulin Rouge y hacemos fotografías de día. La entrada para el espectáculo cuesta 150€, y requiere reserva previa por internet.
  • Como estamos agotadas y queremos verlo también con la iluminación nocturna, nos tomamos una cerveza aprovechando la happy hour, damos una vuelta y luego cenamos en el Buffalo Grill que está justo en frente del Moulin Rouge. Allí conocemos a una mujer encantadora de 75 años que habla español y nos ameniza mucho la cena contándonos cómo es la vida parisina, y todas sus vivencias cuando estuvo es España durante el franquismo.
  • Ella nos da las indicaciones para ver dos curiosidades más: El Café des 2 moulins, haciendo esquina entre rue des abbesses y rue Lepic, con iluminación roja. Es donde se rodó Amelie; y el Studio 28, en la rue Tholozé, que tanta polémica suscitó con el estreno de La edad de oro, de Luis Buñuel. Al final de esa calle, el Moulin de la Galette, pintado por Van Gogh.


DÍA 4 (18-07-2011)
Nos despedimos del hotel cargadas con nuestras mochilas y con intención de subir a la torre Eiffel. Sin embargo, el día vuelve a amanecer nublado, y, aunque damos tiempo para ver si se despeja, decidimos quedarnos con las panorámicas de Notre Dame y el Sagrado Corazón y prescindir de la de la torre (de paso, nos ahorramos unos euros).
Nuestro recorrido será:

  • Campos de Marte hasta la Ecole Militaire.
  • Avenue de Tourville hasta Les Invalides. De nuevo, entrada gratuita para los menores de 26 años, tanto a la tumba de Napoleón como a las exposiciones de la I y II Guerra Mundial del Museo de la Armada.
  • Cruzamos el puente Alexandre III y vemos el Petit Palais y el Grand Palais hasta la Avenida de los Campos Eliseos.
  • Recorremos la avenida de los Campos Eliseos al completo hasta alcanzar el Museo de Louvre.
  • Cruzamos el Sena por el puente de les arts, lleno de candados, que termina en el Instituto de Francia.
  • Nos encaminamos a Saint Severin para comer y comprarnos algún último capricho antes de regresar. Comemos por 9 € un menú consistente en Crepe de queso con ensalada, lasaña italiana y mousse de chocolate (probadla vayáis donde vayáis). De beber, por supuesto, “carafe d’eau”.
  • Vamos hasta el Hotel de Ville cruzando la Ille de France por última vez y despidiéndonos de Notre Dame, y cogemos el Metro hasta Porte Maillot, bus express al aeropuerto Paris Beauvais (15 € de nuevo) y al avión.

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